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Tenía 49 años y falleció al caer de una altura de cuatro pisos mientras limpiaba la fachada de un edificio de la localidad de Errenteria, en Gipuzkoa, en rehabilitación

Cartel del sindicato LAB contra los accidentes laborales y flores en recuerdo de Imanol. LAB

Imanol tenía 49 años. Y dos hijos. Salió de su casa en Andoain –Gipuzkoa– el pasado 9 de agosto para trabajar en las obras de rehabilitación de la fachada de una vivienda en Errenteria y no volvió. La máquina Karcher de agua a presión con la que limpiaba la fachada en el momento del accidente quedó colgada en hueco del montacargas por el que se precipitó desde una altura de un cuarto piso como único testigo de la tragedia. Desde entonces, Imanol forma parte de la triste estadística que conforman los trabajadores que pierden su vida en el puesto de trabajo, que no deja de crecer y que afecta de forma especial a los trabajadores que, como él, trabajan en el sector de la construcción.

Pero Imanol no es un número más en una estadística. Ninguno de los fallecidos lo es. Imanol era padre de Egoitz y Maialen, con los que compartía su afición por el fútbol, era amigo, era sindicalista, era vecino integrado en Andoain, donde residía… Su muerte deja un vacío en muchas personas que nada puede llenar, pero que puede paliar en cierto modo que se esclarezca el porqué de esta nueva tragedia en el trabajo.

Osalan (Instituto vasco de Seguridad Laboral) y la Inspección de Trabajo tienen abierta todavía el proceso de investigación para conocer realmente que pasó para que Imanol, que era un trabajador experimentado, se precipitara al vacío por el hueco del montacargas. Según señala el sindicato ELA, al que el trabajador estaba afiliado, el informe preliminar de Osalan señala que el andamio estaba “montado de manera correcta”, con todas las barandillas reglamentarias instaladas , “excepto en el tramo del montacargas en el cuarto piso, donde el tramo o larguero intermedio estaba desmontado y depositado en el suelo del andamio”.

No hay testigos del accidente, por lo que a la espera de que las conclusiones que Osalan y la Inspección de Trabajo extraigan finalmente, es difícil de entender por qué esa barra estaba desmontada.

“Se trataba de un trabajador experimentado y conocedor de la prevención”, señala Igor San José, responsable de construcción del sindicato ELA. “Estaba trabajando para esta empresa -Zinur Gain, SL- cinco meses, pero anteriormente ya había trabajado con ellos y llevaba desde los 16 años en la Construcción”, recuerda. “Siempre que hay un accidente algo ha fallado, pero todavía no sabemos qué. Llegaremos hasta el final para averiguarlo y ayudar a la familia”, dice.

Se da la casualidad de que el trabajador fallecido era el “recurso preventivo” de la empresa, es decir, el trabajador a que la empresa designa para que controle que se cumplen las normas de seguridad. Esto demuestra en opinión de Inko Iriarte, responsable de construcción del sindicato LAB, que “la prevención se cumple de cara a la galería, hacia fuera, para que parezca que se cumplan las normas”. Aunque la legislación lo permite, para Iriarte “no es de recibo que el recurso preventivo sea un trabajador normal, que no tiene tiempo para ocuparse de la prevención porque está todo el tiempo volcado en su trabajo”.

En el caso de la empresa en la que se produjo el accidente, Zinur Gain, SL, solo tenía cuatro trabajadores en plantilla, dos de ellos socios. Imanol era solo trabajador. En el momento de accidente solo había otro trabajador de la empresa, que no fue testigo directo de lo que pudo suceder para que no hubiera protección en el montacargas porque se encontraba en los pisos inferiores, y un electricista que se encontraba dentro del edificio.

Tampoco, denuncia el responsable de LAB, había nadie del servicio de prevención presente en esos momentos en la obra, “que entendemos que tiene que estar siempre presente si queremos poner fin a esta sangría de muertes”.

“Seguiremos la vía jurídica que sea necesario para esclarecer los hechos”, dicen los sindicatos. Mientras tanto, ahora lo que hay es “otra familia destrozada”.

En el primer semestre de este año han muerto 60 trabajadores más que en el mismo periodo del anterior, hasta sumar un total de 394 personas que perdieron la vida en accidentes de trabajo en la primera mitad del año en España, según las cifras provisionales del Ministerio de Trabajo. Los datos son especialmente preocupantes en lo que se refiere al sector de la construcción. En este sector los accidentes se incrementaron un 32% en el primer semestre del año.

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