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Consultora de Higiene y Seguridad

A Pablo Piazzo se le cayó una estructura metálica muy pesada sobre su cuerpo mientras trabajaba. Perdió un riñón y otros órganos se vieron afectados, además de sufrir la fractura de pelvis, cadera y hasta de un pie. Confiesa que todo lo malo que le ocurrió lo hizo reflexionar sobre el ritmo de vida que llevaba.

Pablo junto a su pareja Verónica. El hombre lleva adelante su recuperación.

“Yo no vi la luz blanca, nada de eso. Pero tuve una sensación rara mientras estaba internado porque veía, estando inconsciente, gente triste y que se iban del mundo sin llevarse nada. Por eso ahora pienso y valoro mucho esta segunda oportunidad”, explica Cristian Pablo Piazzo (48), aunque todos lo conocen como Pablo.

Es que un suceso desafortunado mientras trabajaba puso en riesgo su vida, pero como se dice en estos casos “hoy la puede contar”. Mate de por medio, Pablo recibe en su casa de barrio La Milka a El Periódico junto a sus hijos y su pareja Verónica Notta, donde recuerda lo ocurrido el último miércoles 29 de junio, en horas de la tarde. También cuenta sobre su recuperación, la que es difícil de sobrellevar, pero que es un gran aliciente ya que eso implica estar vivo.

Piazzo sufrió lesiones gravísimas mientras trabajaba en una chatarrería (Dos Provincias) en el sector sur de San Francisco. Estaba en ese momento con dos recortes de plegados de hierro de unos seis metros de largo, los cuales intentaban subir a un camión. Por causas a determinar, la linga que sostenía este material se cortó y cayeron sobre su cuerpo causándole fractura de pelvis, cadera y de un pie, además otras heridas que le provocaron la pérdida de un riñón, el corte de 50 centímetros del intestino delgado, lesiones en el hígado y una enorme pérdida de sangre.

La situación fue tan desesperante que la familia solicitó cadena de oración por ese entonces y temió lo peor: “Fueron días de muchísimo pesar. Incluso una noche, mientras Pablo estaba internado en terapia, tenía terror que el teléfono suene, esas horas eran críticas y podía venir la peor noticia”, rememora Verónica, quien definió su pareja como un hombre “muy activo” y “laburante”.

El pedido para que lo liberen

Piazzo habla pausado y por momentos parece quebrársele la voz. Narra que cuando se le cae encima la estructura de metal quedó inconsciente, por lo que recuerda poco. Solo registra que le dijo a quienes lo rodeaban que lo liberen y llamen a la ambulancia.

“Se me cayeron unas chapas plegadas de cuatro milímetros que son pesadísimas, las estaban subiendo a un camión para trasportarlas, se cortó la linga de amarre que las sostenía y se me vinieron encima”, explica lo que le dijeron quienes estaban con él en ese momento.

Pablo sufrió un terrible accidente laboral. Hoy asume que la vida le dio una segunda oportunidad.

Pablo dice hoy sentirse bien y remarca que la recuperación será bastante lenta. Sí está seguro de algo, que la voluntad no se negocia: “Me encuentro bien, recuperándome lentamente. Estoy con mucha voluntad y bien anímicamente para seguir luchándola”.

Tremendo dolor

Verónica mantiene fresco el recuerdo de ese día cuando un compañero de trabajo de Pablo golpeó la puerta de su casa para avisarle lo que había ocurrido.

“Un compañero vino avisarme y me imaginé que se había cortado, pero nunca tomé dimensión de lo que había pasado hasta que fui al Hospital (Ituraspe) y me dijeron que estaba el abdomen en tablas y algo se había roto. Lo tenían que intervenir de urgencia y no entendía nada, fue mucha angustia y desesperación”, remarca.

La mujer destaca todo el tiempo la fuerza de voluntad de su pareja y resalta también el trabajo del personal de salud que lo atendió en el nosocomio público.

“Los médicos no podían creer cómo soportó tanto dolor y cómo se recupera”, comenta Verónica, mientras abraza a su esposo.

“El cirujano me explicó que el panorama no era bueno, que iban hacer todo lo posible, pero no me aseguraban nada. Fueron casi dos horas de cirugía y gracias a Dios salió todo bien, pero no dejaban de ser horas críticas. Rogaba que no sonara el teléfono durante la noche porque el panorama era malo, había perdido mucha sangre y no lo podían estabilizar”, cuenta.

A partir del tercer día de internación, Piazzo arrancó con mejoras y lo pudieron estabilizar. “Los médicos no se explican cómo hizo. Todos pensaban que no iba a pasar la primera noche por la gravedad de las heridas”, asegura Verónica.

Cambio de vida

Pablo no desconoce en ningún momento de la charla que la vida le dio otra oportunidad. Pero señala al instante que lo sucedido no es en vano y que le sirve para reflexionar sobre el ritmo de vida que llevaba y entender cuáles son las prioridades.

“Siento que la vida me dio otra oportunidad. Hay cosas que por el trabajo y la rutina dejás de lado que es lo que realmente vale, como aprovechar más a estar con la familia y todos los seres queridos que me rodean. Muchas veces por tanto trabajo y otras cosas dejás de lado a la familia. Pero cuando te pasa algo así los valorás mucho. Lo demás es secundario, tiene valor, pero no tiene tanto sentido correr para generar si después te pasa algo y no te llevás nada”, entiende.

Luego, Piazzo hizo un paréntesis y se refirió a la firma donde trabaja destacando que los dueños le están pagando el salario, se encuentra registrado y cumplen con sus obligaciones.

Recordó que hacía pocos meses que trabajaba en esta chacarita. Anteriormente manejaba un camión.

“Aprendí a hacer de todo en mi vida, desde albañil, plomero a camionero, y en el rubro de la chacarita también. Siempre fui una persona muy activa haciendo algo en la casa o en el trabajo, pero ahora tengo que frenar físicamente por un largo tiempo. Tengo que empezar a hacer las tareas en forma normal, no tan alocado como antes”, reflexiona.

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